Gestión y resolución de conflictos: ¿ Cómo resuelves los conflictos?

¿Te has planteado alguna vez cómo sueles gestionar o resolver los conflictos a los que te enfrentas en las relaciones con los demás? Ya sea en el trabajo o en las relaciones personales nuestros intereses y los de otros pueden ser distintos, y esto genera conflictos. Cada persona tiene un estilo propio de resolución o gestión de conflictos. Descubre cuál es el tuyo.

Un buen número de personas se suele decantar, al menos en un primer instante, por esta forma de gestionar el conflicto. Y esto no es casualidad, pues la interpretación que se puede hacer de esta situación es la de un escenario de competición, donde lo que primaría sería el “sálvese quien pueda”. No en vano, la propia formulación del ejercicio como un pulso ya llevaría casi automáticamente, al menos en nuestra cultura, a entender que lo que nos piden es que compitamos.

Pero si te fijas bien en las premisas, de ninguna manera se indica directamente que se tenga de “combatir en duelo” necesariamente. De hecho, pueden existir otras alternativas para resolver este conflicto o encrucijada, a saber:

Ponerse de acuerdo para que, de forma alternativa, ambos “combatientes” puedan ir alternando el ganar el pulso y obtener en el tiempo de los 20 minutos el mayor número de puntos por cada uno de ellos.

Que luego los unan y compartan o decida cada uno tener sus propios puntos a su disposición ya sería otra cuestión, pero el principio que subyace a esta forma de comportarse es algo así como: “yo gano si el otro gana también”.

Esta opción respondería más a una estrategia integradora de resolver los conflictos, donde no se tiene en cuenta únicamente el resultado (digamos así, el reparto como tal), sino que se contemplan otros elementos (efectos a medio y largo plazo en la relación entre las personas implicadas, consecuencias para el grupo en su conjunto, posibles colaboraciones futuras, etc.).

La situación aquí planteada podría entenderse como un conflicto, en la medida en que, al menos aparentemente, nos encontramos con intereses encontrados entre las partes.

Situaciones como ésta, sin necesidad de imaginarnos en una isla remota, nos las encontramos cotidianamente: quién se encarga de tal o cual tarea en el trabajo, a quién le toca sacar al perro o lavar los platos, cómo decidir adónde ir de viaje en las próximas vacaciones. Pero también asuntos más peliagudos como, por ejemplo, cómo repartir una herencia, cómo se llevará a término un divorcio y la custodia de los hijos, cómo atender por parte de los hermanos a unos padres mayores, etc.

Beneficios de la adecuada resolución de conflictos

Algunos de los efectos positivos de una adecuada gestión del conflicto pueden ser los siguientes:

  • Ampliar los recursos personales y sociales para un adecuado equilibrio emocional.
  • Construir relaciones mejores basadas en una comunicación franca, honesta y eficaz.
  • Poner conciencia en patrones relacionales automáticos e inconscientes y poder modificarlos.
  • Estimular el interés, la curiosidad y la creatividad.
  • Incrementar la probabilidad de experimentar soluciones positivas en futuros conflictos.