El trastorno obsesivo-compulsivo, conocido también por las siglas TOC, es el 4º trastorno más común entre la población.

Se caracteriza por la presencia de obsesiones y compulsiones que causan intenso malestar psicológico e interfieren de forma significativa en la vida de quien lo padece.

Una obsesión es una idea, pensamiento o imagen repetitiva que la persona considera intrusiva, involuntaria e inapropiada y que causa temor, ansiedad o malestar importante. Por lo tanto, no se reducen a simples preocupaciones excesivas sobre problemas de la vida real.

La persona reconoce que estos pensamientos, impulsos o imágenes obsesivos son el producto de su mente e intenta ignorarlos, suprimirlos o bien neutralizarlos mediante otros pensamientos o actos (rituales o compulsiones).

Una compulsión es un comportamiento o un acto mental de carácter recurrente que la persona realiza de manera voluntaria en respuesta a una obsesión y con el objetivo de prevenir o reducir el malestar producido por ella. Estos comportamientos o actos mentales o bien no están conectados de forma realista con aquello que pretenden neutralizar o prevenir, o bien resultan claramente excesivos.

¿Cuáles son las obsesiones y las compulsiones más frecuentes?

Aunque las personas con TOC refieren síntomas obsesivo-compulsivos muy diversos, suele haber un fuerte vínculo entre los pensamientos obsesivos experimentados y las compulsiones que se muestran para neutralizar la ansiedad provocada por dichas obsesiones.

TOC

Las obsesiones más frecuentes en el trastorno obsesivo-compulsivo versan sobre:

La contaminación, los gérmenes, la suciedad (por ejemplo: contraer una enfermedad al estrechar la mano a los demás).

  • Dudas repetitivas (por ejemplo: preguntarse si se ha cerrado la puerta de la calle con llave o no, si se ha cerrado el gas o el grifo).
  • Disponer las cosas en un orden determinado (simetría, exactitud).
  • Impulsos de carácter agresivo que horrorizan a la propia persona (por ejemplo: imaginar la pérdida de control, hacer daño a un ser querido o a uno mismo ).
  • Pensamientos y/o imágenes de situaciones catastróficas (por ejemplo: explosión de la casa, muerte de seres queridos, miedo a ser responsable de un error grave).
  • Sexualidad (por ejemplo: fantasías sexuales «prohibidas» o indeseadas, dudas sobre la propia orientación sexual).
  • Escrupulosidad, religiosidad (por ejemplo: hipermoralidad, pensamientos blasfemos).
  • Acumulación.

Por otra parte, las compulsiones más frecuentes en el trastorno obsesivo-compulsivo implican comportamientos como:

  • Lavados (especialmente de las manos) y limpieza (de la casa, de la ropa, etc.).
  • Comprobaciones reiteradas (de la puerta de casa, del coche, del gas).
  • Demandas o exigencias de certeza.
  • Acciones repetitivas (por ejemplo: tocar, contar, repetir mentalmente frases o palabras, etc.).
  • Comprar compulsivamente para acumular, coleccionar, guardar, ordenar o clasificar.

Destacar también que las personas que sufren TOC presentan un elevado sentido de responsabilidad, una escasa tolerancia a la incertidumbre, necesidad de control y perfeccionismo.

El trastorno obsesivo-compulsivo causa un intenso malestar, pérdida importante de tiempo e interfiere de manera significativa en la vida personal, social, laboral y/o interpersonal de quien lo padece. Aun así, con frecuencia, los síntomas del TOC son padecidos en secreto y con plena conciencia de su absurdidad.

¿Cuáles son las causas del trastorno obsesivo-compulsivo?

La causa exacta del TOC todavía se desconoce. Los investigadores apuntan a una combinación de factores biológicos (niveles insuficientes de serotonina a nivel cerebral) y psicológicos (interpretación distorsionada de los pensamientos). Existe una predisposición genética a sufrir el trastorno pero ello no explica por sí solo el desarrollo del TOC.

 

¿Cuántas personas sufren TOC?

La mayoría de personas puede tener pensamientos obsesivos o hacer rituales en algún momento de la vida. La diferencia está en la frecuencia y en la intensidad con la que se presentan y el nivel de malestar y de interferencia que provocan.

Estudios recientes han estimado que alrededor del 2,5% de la población padece trastorno obsesivo-compulsivo y que afecta por igual a hombres y mujeres.

 

¿A qué edad empieza el trastorno obsesivo-compulsivo?

El inicio del TOC suele situarse en la adolescencia y a principios de la edad adulta, aunque puede iniciarse en la infancia. En el 65% de los casos, la edad de inicio es anterior a los 25 años.

Muchas de las personas con trastorno obsesivo-compulsivo experimentan un inicio gradual de los los síntomas, aunque éstos también pueden aparecer de forma aguda, en respuesta a un suceso vital significativo. Su curso es variable aunque habitualmente es crónico.

 

¿Hay pruebas específicas para evaluar el trastorno obsesivo-compulsivo?

No hay ninguna prueba de la laboratorio que pueda diagnosticar el TOC. El diagnóstico se hace a través de la historia clínica y de cuestionarios específicos para los síntomas.

¿Hay algún otro trastorno que acompañe el TOC?

Es frecuente que las personas con trastorno obsesivo-compulsivo sufran depresión y otros trastornos de ansiedad.

Además, hay otros trastornos que pueden relacionarse con el TOC, como pueden ser los tics, la hipocondriasis o los trastornos de la alimentación.

 

¿Cuál es el tratamiento del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)?

El tratamiento de elección para el trastorno obsesivo-compulsivo es la combinación de psicofármacos tratamiento psicológico de orientación cognitivo-conductual. Esta combinación permite mejorar la eficacia del tratamiento.

El principal tratamiento farmacológico son los antidepresivos y, muy especialmente, aquellos que aumentan los niveles de serotonina disponibles en la neurotransmisión cerebral. Son los inhibidores de la recaptación de serotonina (ISRS). Esta medicación puede ayudar a reducir los síntomas de forma significativa pero no los elimina por completo.

La medicación siempre debe ser prescrita por un médico. En general se prescribe por un periodo de tiempo superior al año. Son medicaciones seguras y sin riesgo de ser adicitivas. La decisión de parar la medicación debe ser siempre consultada al médico.

Algunas personas que toman ISRS pueden tener algunos efectos secundarios (boca seca, estreñimiento, bajo deseo sexual) que en general disminuyen con el tiempo y que pueden mejorar si se consulta al médico. Estos efectos secundarios desaparecen totalmente cuando se suspende la medicación.

El tratamiento psicológico de orientación cognitivo-conductual está compuesto por diferentes estrategias terapéuticas, todas ellas centradas en los síntomas que presenta el paciente en el momento actual. Las más importantes para el tratamiento del TOC son la psicoeducación y la exposición con prevención de respuesta y reestructuración cognitiva (EPR).

La psicoeducación proporciona información general al paciente sobre el trastorno y ayuda a entender cuáles son los mecanismos que facilitan el mantenimiento de la sintomatología en cada caso concreto y también cuáles son las estrategias terapéuticas más adecuadas y la manera en que estas se aplicarán en su tratamiento.

En la exposición con prevención de respuesta (EPR) el paciente afronta progresivamente (exposición) tanto las situaciones evitadas o que disparan las obsesiones como los pensamientos, imágenes o impulsos que también pueden desencadenar obsesiones. Se le pide que no realice la compulsión reductora de ansiedad (prevención de respuesta) hasta que la ansiedad disminuya y consiga habituarse a la situación.

La reestrucación cognitiva se centra en identificar, por un lado, las interpretaciones distorsionadas (exageración de la probabilidad o gravedad del daño, responsabilidad excesiva…) que la persona hace de sus pensamientos, imágenes o impulsos y, por otro, las estrategias (neutralizar los pensamientos, reaseguración) que pone en marcha en su intento de controlar y minimizar el impacto que pueden tener.

Todo ello para poder ayudar al paciente a:

  • Entender como dichas estrategias, que disminuyen la ansiedad a corto plazo, a su vez provocan un incremento posterior de pensamientos obsesivos y refuerzan la necesidad de ritualizar de nuevo, generándose un círculo vicioso que comporta una presencia prácticamente constante de pensamientos obsesivos.
  • Modificar las interpretaciones distorsionadas.

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